¿Por qué? ¿Por qué el amor es tan cruel? Sí, el amor. El amor, aquel que volvió a llamar a mi puerta a finales de Septiembre (como me arrepiento de no haberlo relatado a tiempo aquí, sinceramente – ¿será que no esperaba que todo vaya a resultar como lo hizo, y era tan feliz disfrutándolo, que deseaba que todos se enterasen? Esa sería una razón de porque lo publiqué en mi blog público, y no aquí, lo que vendría a ser, mi diario íntimo). Una sola aclaración, no es el mismo chico que había mencionado en los posteos anteriores, aquellos protegidos por una contraseña que ni siquiera yo recuerdo. Pensé que este chico era mejor. Y hasta puede que lo sea. ¡Cómo me arrepiento de no haber aprovechado las oportunidades que me fueron dadas indirectamente! ¿Será que nunca imaginé que alguien sería más rápido/a que yo? ¿Será que me gustaba sentirme querida y deseada que jugué con el tiempo, pensando que disponía de más? ¿Será que pensé que él no era como los demás, qué el me buscaría? (Esto último todavía no he tenido la oportunidad de averiguarlo, pero las esperanzas se marchitan cada vez más). Preguntas, suposiciones, y más preguntas. Todo lo que me queda, a todo lo que me aferro, en esta lucha constante por salir del pozo negro, lleno de dolor y sufrimiento. Creo estar a medio camino de la luz, también creo dar pequeños tropezones, que me hunden cada vez más en ese túnel (esos momentos son, por ejemplo, cuando los veo juntos, o escucho hablar de su relación). Aunque, la manera que tengo de salir de allí, por ahora, esta basada en mis amistades, que no son las mismas que tenía antes (por lo menos, no son las mismas desde el último posteo). Pero que ayudan. Mi estado se podría definir como: destruído, en recuperación.
Cosas del amor…
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